martes, 21 de diciembre de 2010

Daniela Queupumil.

Yo se que en este momento debería estar haciendo un montón de cosas, tratando de resumir un millón de ideas que parece que no me van a servir para nada. Sé que en este instante debería estar tratando de trabajar, pero no puedo. Miro mi mano, miro tus letras de fuego sobre ella. Miro la vida pasar, llena de vida por entre mis poros. No puedo dejar de pensar que en aquella casa que tengo colgada en las alturas tengo tu sombra acompañándome y rondándome como un camino que va hacia la mar. Tengo mil ideas divagantes que me rondan en la cabeza... que aun estas en mi Azul y aun no olvido tantas tardes de caminatas que me siguen llenando la cabeza con corrientes de conciencia. Yo te amo, Daniela, yo te amo, con la vida, con el alma, con el corazón. Ya las manos se me han escapado del cuerpo y parece que salieran a buscarte. ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Dónde se alojan los recuerdos de mi alma errante buscando tus pasiones que se han quedado en mi? ¿Dónde tiene límites la orilla de la mar? ¿Dónde me encuentro si estoy sobre la nada, extrañándote? Yo ya no sé que hacer con el fin de seguir teniéndote junto a mi. Yo ya no sé cómo hacer para seguir pegado a tu pecho, seguir recorriendome el alma con tus recuerdos, tus besos y tus "te amo" que me siguen a cada lado como fantasmitas que se apoyan en mi hombro y me acompañan a caminar.

Tengo, como por esperanzas de cada día en mis pies, algodón que me lleva flotando por dos horas hasta ti. Cada vez que camino ya no me detengo en los detalles tristes de la vida: cada motivación que se genera con cada paso es el verte, es abrazarte, es sentirte nuevamente. Es volver a respirar el aroma que a uno lo hechiza y lo lleva al sol por un par de segundos, es volver a caminar por el Padre Sol sin sentir miedo, es volver a tener un alfabeto de amor recorriendo cada uno de mis secretos inconfesables. Te lo dije una vez: "comparto mi poder con quien comparto mis secretos inconfesables".

Y no sé por qué pretendo hacer esto público. Lo entiendo: se que se me ha ido un poco el lado tierno que a ti tanto te enamora. No me había dado cuenta. Me da rabia y pena pensar que las tensiones y las risas estrepitosas matan un poco el Azul que todos tenemos dentro. Pero quiero que sepas que cada día al levantarme me levanto pensando en ti. Que cada noche al acostarme tengo tu recuerdo junto a mi abrazándome para poder desdoblarme tranquilo hacia el Edén que el catolicismo me prometió. Contigo aprendí que el Edén existe: cada uno lo tiene junto a sí cuando ama hasta desfallecer, hasta la locura, hasta que ya uno no puede suspirar más de tanto amor. Yo, por mi parte, aunque ya no escriba tantas cartas como antes y a lo mejor se me haya ido lo un poco niño, sigo enamorado cada vez más de ti.

Y yo no te quiero dejar. ¡Borrate los miedos, mujer, borrate cada una de las palabras malas que se te pueden cruzar por la cabeza! ¡Borrate todas las penurias que te dejaron los amores fallidos y los caminos inconclusos! Amor mío, amor que me llena el alma, amor que me deja vivo y muerto y desfallecido con un beso: yo te amo con todo lo que ello implica. No me importa pasar hambre, frío, lluvia, carencias de todo tipo por verte un ratito. No me importa tener que dormir menos si tengo tu compañía cuando trabajo. Amor, gracias, por aclararme las verdades y por hacer que todo lo que vivo tiene un sentido. Yo te amo, Daniela Queupumil. Jamás pensé que amaría de esta forma.

Daniela Queupumil, quiero pasar muchos años contigo. No quiero que te vayas y no quiero que te vayas para ninguna parte que no sea hacia mi alma. En tu alma quiero vivir, en tu alma quiero morir y en tu alma quiero estar todos los años que la vida me permita. En tu vida quiero descansar y si tengo que llorar tu cuerpo dormido por la misma vida que me dejó verte me voy a mimetizar con los bosques negros para nunca más volver. Si vuelvo va a ser con una parte menos de mi alma.

Contigo vi visto nacer y morir la vida, contigo he vivido y vivo las alegrías más sublimes de la existencia. Contigo despuntó mi vida hacia las alegrías más absolutas. Quiero conocerte y, en lo posible, hacer mi existencia más sólida contigo y compartir hasta la comida. Gracias por todas las veces que me has salvado de las penas más profundas y de las rabias que yo ya no quiero vivir.

Tengo la fortuna de decir -porque vengo del otro lado- que me puedo morir tranquilo porque he conocido el amor puro, verdadero y correspondido. Quiero contarle al mundo que soy feliz y emocionado de ser feliz con la mujer que siempre estuvo en mis sueños y le pedí a Dios y la Virgen Madre que me ayudó en cada caminata triste por las calles de mi ciudad. Quiero contarle al mundo como un secreto a voces que tú, Daniela Queupumil, con todos los males que te achacas y que no son ciertos, que con todo lo mal que a veces piensas de ti yo te amo con mi vida y que te agradezco volver a vivir. Daniela Queupumil: te amo. No cambiaría todas mis vivencias ni mis dolores ni mis desilusiones por nada del mundo. De no haber llorado como lloré no te hubiese conocido. Gracias a ti conocí el amor.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Lluvia

Lluvia. Sentir cómo cae.
Lluvia. Mira por la ventana para afuera y siente el olor a tierra húmeda.
Siente cómo se pasan las penas inundadas en el clamor de este infierno del cual no vivo.
Lluvia. Siente cómo pasan las horas explicándote por qué las cosas pasan.
Siente cómo la tierra se vuelve canto húmedo y pueril en estos días.
Lluvia. Siente cómo los pastos se bañan del rocío.
Siente cómo los minutos se ahogan en pensamientos estériles y cariños rotos.
Siente cómo quieres hacer homenajes y sentir momentos únicos en tu vida.
Lluvia. Mira cómo cae sobre la tierra dormida.
Observa cómo las ramas quieren alcanzar el cielo y verter las desesperanzas en amor.
Deja pasar el frío que cala entre las grietas de tu alma.
Abre tu alma al amor. Deja que la vida entre.
Lluvia. Mira cómo la vida pinta una acuarela sobre tu cuerpo.
Siente cómo, de la nada, comienzas a ver que nace el alma y se desprende el cuerpo
De la mente que lo vio nacer.
Siente como vuelan los pensamientos y siente cómo la unión se hace más firme.
Nace el amor.
Lluvia. Mira cómo las personas corren desesperadas buscando refugio.
Yo sólo quiero que estés conmigo y me abraces,
Que ya no soporto más la lejanía de tu abrazo.
Lluvia. Mira cómo el fruto de los árboles cae a la vida muerta.
Mira cómo las plantas que te vieron sonreír hoy te ven partir.
Traga cada uno de los recuerdos que no viviste y bótalos a la ciénaga dormida.
Mira con un adiós cómo se te va parte de la vida, y no vuelve para abrazarte por las noches.
Mira con alegría. Mira cómo esta alegre por acompañarte siempre, aunque sin tener rostro.
Mira cómo te acompaña a caminar por la vida sin tener pies.
Mira cómo te alegra los instantes sin tener habla.
Mira cómo te da paz sin siquiera haber formado el alma.
Lluvia. Cesa, de la nada. Las personas vuelven a sus caminos.
Siente cómo la tierra húmeda se alegra de haber vivido. Mira cómo absorbe los recuerdos.
Siente cómo te limpia el alma la lluvia.

... A lo que siempre soñé, a lo que siempre quise, a lo que
nunca viví y a lo que espero más en la vida...

domingo, 24 de octubre de 2010

Reflexiones de tu ausencia

Mi amor vive.
Mi amor, vuelve.
Mi amor, renace.
Mi amor, vuelve a la vida.
Mi amor, belleza.
Mi amor, hermosa fantasía.
Mi amor, renacer de la pena.
Mi amor, vivir al máximo.
Mi amor, vida.
Mi amor, café.
Mi amor, sal de luna.
Mi amor, sal de estas líneas y hazte agua pura.
Mi amor, salinas de la mar.
Mi amor, amor de muerte, amor de noche blanca.
Mi amor, lágrimas borradas.
Mi amor, limpieza del alma.
Mi amor, poesías de la noche.
Mi amor, perfección del cuerpo y la vida.
Mi amor, preguntas al nacer.
Mi amor, felicidad absoluta.
Mi amor, cambio de esquemas.
Mi amor, enredaderas de la vida.
Mi amor, alma de esta carne.
Mi amor, escrito de una noche.
Mi amor, te amo, más que a mi vida.

jueves, 14 de octubre de 2010

Si alguna vez...

Si alguna vez me hubiesen dicho que iba a tener una mujer tan hermosa como tu, Constanza, delante mío, no lo hubiese creido.
Si alguna vez me hubiesen hicho que iba a escribir cartas tan hermosas que no se comparan con tu belleza, no lo hubiese creido.
Si alguna vez me hubieren dicho que una mujer con una belleza tan grande como la tuya iba a mirarme con ojos de amor, no lo hubiese creido.
Si alguna vez me hubieren dicho que una poesía tan perfecta como tú iba a besar mis labios, no lo hubiese creido.
Si alguna vez me hubieren dicho que la perfección misma, tú, Constanza, me iba a abrazar calmando mi pena y llenando mi vida de color alguna vez, no lo hubiese creido.

Pero, para la mala fortuna de mi soledad hoy estás aquí, como la perfección misma, llenando mi vida de color, reviviéndome con nunca nadie lo hizo antes...

Hoy ya no quiero más futuro...

Para usted, Constanza de mis sueños

domingo, 10 de octubre de 2010

Delirio - 2

Yo te quiero, niña. Nunca lo quise negar.
Tanto, quise tus palabras que te tome por sueño mutuo.
Yo te quería fundir en un abrazo y no encontré mas que miel.
Elabore una poesía a tu voz áspera y oscura.
Te encontré en alguna llave de mi alma,
Te presentí en un encuentro,
No supe cuantos delirios cree a tu canto.
Sé que no te gustan ni las poesías ni las frases incoherentes
-y menos las frases de amor-.
Te redescubrí en mi vida como una ilusión frágil
Que en mí se cobijó tomando leche de mañanas.
Sí, también espero presentirte
Y declaro que ansío conversar contigo
Y encontrarte en mis suelos, y soñar contigo un "te quiero"
No sé por qué siento que en mi alma te me quedas como vida.
Te quise tanto en esta semana que el pecho se me hunde
-y la pasión me quema-
Que quise cantarte un delirio.
Contigo yo quiero sembrar la mañana,
Cantar odas en la noche
y trillar un crepúsculo en la orilla de la mar.
Mil elefantes llegaron a tu puerta en un segundo
Y te dijeron "amor".
Sonreíste tanto que mi corazón no pudo más de alegría;
Y te tomo por cariño, amor, vida, ilusión y esperanza.
¿Sabías que eres mi mayor secreto?
No, no tienes idea porque es un delirio
Jamás lo sabrás porque delante tuyo soy un errante.
No, no tienes idea, porque es un delirio:
Será que no soy más que una distracción de fin de semana.


A la distracción que hoy es la llama de mi alma...

sábado, 2 de octubre de 2010

Caminando

Nunca supe por qué caminé tanto. A veces, caminaba con frío, con lluvia, con viento, con sol. Hasta hoy camino. A veces, porque no hay para el pasaje, para airearme o, simplemente, porque hay que ir de un lugar a otro y la distancia no amerita ir en un medio de transporte mayor.

¿Qué por qué insisto tanto? No, si lo que quiere saber es si hablo desde la pena o el resentimiento, no. Le aseguro que ya no es desde esa pena que carcome ni desde el resentimiento que tanto echa a perder las voluntades. Si caminé es por que no tenía, quizás, como usted, para ir en auto. Yo no tenía más que mis pies. Estos, que me han dado tantas alegrías. Estos, que me llevan gratis donde yo quiera. Estos, que me hacen feliz. No sé qué sería de mí si los perdiera.

Pero también las zapatillas amarillas que están en la caja guardadas no sólo representan un período de mi vida algo doloroso. Representan el símbolo del caminar. Si les da vuelta, tienen un hoyo en la suela producto dé que tuvieron que jubilar porque el dueño caminó la ciudad entera con ellas. Le aseguro que el plástico es horriblemente duro, y se rompió del puro uso.

Es un simbolismo de todo lo que caminé en esta vida. Caminé mil veces haciéndome las mismas preguntas, los mismos prejuicios, los mismos preconceptos. Caminé mil veces pidiendo donde fuera lo que necesitaba, hice mil proyectos, pedí mil ayudas tratando de solucionar la soledad interna que viví, sin pensar que la ayuda la estaba recibiendo ya. Hoy quiero hacer público que caminé mil cuadras sin saber que la ayuda la estaba recibiendo ya. Si caminé tanto fue porque tenía que aprender a valorar las zapatillas y los pies.

Y no sólo pedía el llenar los vacíos de soledad. Pedía mejorar la vida de cientos de personas que de verdad se merecían y merecen solucionarla. Pedía por mi familia y mi círculo más cercano. Pedía por todos menos por mi. En realidad alimentaba el alma de más soledad al postergarme.

No sabía que debía caminar 19 años para saber que la respuesta estaba dentro mío. La recompensa llegaría algo después, pero sería la recompensa más hermosa que alguna vez pude haber recibido.

Hoy, no quiero soltar esa recompensa. Esta noche, hablé con ella sobre lo que significaba para mi el caminar.

martes, 14 de septiembre de 2010

Delirios de Algodón

Quiero que me hagas benditas las aguas de marzo,
y que me transformes las nubes en algodón.
Por que tenía un basural por alma, pero.
¿Quién no tiene en su alma
uno guardado?
Poblé de recuerdos mi vida.
Princesa,
mi cuerpo es tuyo.

Envuelve en corrientes salinas
con perfume de mujer
mi vida.
Llévame de tu vientre a conocer
el mundo en el que ambos
éramos dueños de los secretos.
Comparte este poder sudoroso
con todos los tiempos pasados
que nos llevaron a vivir.

Envuélveme como en un
trance la vida,
esta vida maldita que, con tus formas
se me llenó de
color.
Ensalza estas nubes con mil gritos
de alegría en esta noche
imperecedera.
Conviérteme en tu sal y en tu mar,
en tu arena, en tu orilla,
en tu playa y en tu cantar.
Llévame a volar, querida mía
que aquí, contigo,
la vida hemos de pasear.