lunes, 25 de julio de 2011

Beso al atardecer.

Tengo tu sonrisa grabada en mi mente a la hora de dormir y despierto con la miel de tu rostro pegadita pegadita en mi corazón. La verdad ya no se que hacer para poder olvidarte, amor. Tengo un soliloquio, una corriente de conciencia y el amor que estaba guardado en mi alma durante todos estos años para entregarte. Las manos se me escapan solas al escribirte y ya no aguanto las ganas de darte un abrazo. Me ganas el alma, los pensamientos y la razón. Tengo mil letras grabadas en oro con tu nombre. Tengo un párrafo listo para que lo vengas a bautizar con cada línea de tu silueta.

Tu sombra se me queda atada al recuerdo con un lazo indescriptible y los pescadores, contigo, salen a la mar a recoger el pan para la comida. Contigo nacen las flores de los pensamientos y los cuerpos salen a volar, libres, sin ningún sueño, sin ninguna desesperación. Quiero que caiga la nieve dentro de mi cabeza, pero quiero que sea contigo. Quiero verla caer hasta el último aliento de esta existencia. Quiero hacer que juntos volemos hasta encontrar al Padre Sol cuando fulgure su último aire de existencia.

Te adoro, negra del alma. Te adoro tanto que tengo ganas de tomar la guitarra y partir a cantarte. Claro, si supiera tocar guitarra. Aunque no sería mala idea ganarme debajo de la higuera un día aunque me de un poco de miedo. Eso y mucho más haría por tí. Porque por tu presencia he roto todas mis barreras y mis miedos. Por cada uno de tus besos una estrella nace en el Azul del firmamento. El Porvenir Azul llegó a nuestras bocas y nos unió en un cálido beso.

Te amo tanto que me dan ganas de escribir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario