Amor, amor del alma mía, amor de ese corazón que me hace vibrar con cada paso, que me hace caminar en la bruma, que me permite hacer que la vida despunte, que hace que brote cada palabra de estos poros que orientan cada respirar hacia ti: ya no sabía cómo hacer para no caer en el embrujo inevitable de escribirte, en el afán de pensarte con cada viento, de amarte con la niebla en nuestro mundo de ceniza y mil dorada. Necesitaba escribirte y eso es lo que voy a hacer.
Se que no tienes mucho tiempo para leerme o para comentarme, porque desde las alturas te llamarán a volar y desde mis sueños te llamaré. Quiero ser sintético pero no puedo: quiero tomar tu mano y quiero que me invites a volar quiero fundirme contigo en el Azul del cielo, quiero que nos vayamos de este mundo para poder amarnos para siempre, lejos de todo, para que las noches oscuras que nos amargan de cuando en vez nos hagan partir a la eternidad en eternos pedacitos que podamos saborear con un poco de azúcar.
Amor, alma, paz, galletas dulces junto a mi café, quiero que tomes atención a cada una de mis palabras y les des sentido: es el amor que se me escapa en cada frase, en cada verso, que me da un impulso para seguir que me deja ciego ante tantos cambios en mi vida. Todo lo oriento hacia ti y todo lo hago por ti: necesito respirar de tu aroma, necesito abrazar tu silueta para poder sentirme en paz... en fin, te quiero, te amo, te idolatro, te necesito, te adoro, te vuelvo a amar. Estas cartas tan lejanas quiero traducirlas en besos, abrazos y chocolate para hacerte feliz. Sí, soy egoísta, soy arrogante y sempiterno disconforme con esta distancia que nos mata hasta los huesos, que no nos deja vernos. Sí, sé que estas palabras no tienen coherencia ni sentido desde la literatura que mata los momentos formales; necesito que nos miremos luego a los ojos y poder decirte que te amo. Si no lo hacemos luego te prometo que voy a morir.
Necesito verte, Constanza Millalén... ya no sé como hacer para poder alejarme de tu recuerdo. Con tu mirada, tan sólo con tu mirada me hechizas, me atrapas, me matas con una palabra. Te juro que te amo como jamás pensé alguna vez, ni en mis mejores sueños, que iba a amar.
Y sí, a mi también me gustaría formar una familia contigo, con perritos, casa y muebles... como marido y mujer. No sólo ante las leyes de los hombres y de Dios... sino que ante el viento, el agua, el fuego, el aire... frente a lo que esta vida diga y quiera. Yo también quiero que los últimos ojos que mire en esta vida sean los tuyos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario