Hoy el alma me llamó a la puerta del corazón y decidió salir a volar. Te encontró sentada leyendo frente a la pantalla del computador y miró con sorpresa y amor estas palabras. La verdad estaba desesperada por decirte que te amo tanto en la incertidumbre como en la certeza... pero que más te amo ahora que comienzo a redescubrir todos los secretos de esta vida que hemos llevado juntos.
Porque la verdad es que mis dedos se arrancan y buscan refugio en las teclas de este computador para alcanzar tu recuerdo. Necesito tanto de tu abrazo, Constanza Millalén, que los ojos se me cierran intentando invocarte, volver a encontrarte junto a mí, respirando de la miel del alma... ya no sé qué hacer para poder olvidarte, amor de mis sueños, color de mi vida, luz que ilumina este camino aciago hasta el Azul...
Quiero tener tus mil preguntas sobre la mesa, envolverlas alrededor de una fogata y convertirlas en amor para que vuelen lejos, bien lejos abajo del océano. Quiero cocinarte mil trufas para que tu alma se siga volviendo dulce y tomar tu mano para que caminemos juntos hacia el Porvenir. Quiero hacer que tus manitos, tu carita y tus sueños se hagan humo de incienso para que me vengan a ver soñar. Al final, esta vida y la lejanía sólo son un puente para concretar nuestros sueños... ser felices.
Se que cuando cerramos los ojos volvemos al momento en que el Padre Sol se hizo realidad, en el que ambos encontramos una sublime escalera al cielo y volamos hacia los más dulces sueños en esta noche. Porque el frío no existe cuando estoy contigo, porque el alma se vuelve azúcar cuando me acuerdo de ti.
Todo eso eres en esta noche amor de mi vida... te amo, siempre.
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